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OBSERVATORIO GLOBAL DE MEDIOS
EL FRENTE PETROLERO. UNA
ESTRATEGIA MEDIATICA
TRATAMIENTO INFORMATIVO QUE HA RECIBIDO EL TEMA PETROLERO EN LAS
PRIMERAS PÁGINAS DE EL NACIONAL Y EL INIVERSAL .
“Cada vez son más los ciudadanos que se dan cuenta de estos nuevos
peligros, que muestran una extremada sensibilidad frente a la
manipulación mediática y que parecen convencidos de que, en esta
sociedad hipermediatizada, vivimos paradójicamente en un estado de
inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna
garantía de fiabilidad. Asistimos al triunfo del periodismo de
especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de
información. La puesta en escena (el embalaje) se impone sobre la
verificación de los hechos ”.
Cada día hay mas pruebas sobre como los grandes medios manipulan la
información a su gusto, resaltando los aspectos que les interesan y
silenciando otros.
Ramonet en un análisis que realiza sobre la crisis en los medios de
comunicación, discute la pérdida de credibilidad en la prensa
escrita y plantea varias causas. Señala en primer lugar, la
tendencia, cada vez más frecuente, que estos medios pertenezcan “a
grupos industriales que controlan el poder económico y están, a
menudo, en connivencia con el poder político”. Ello nos habla
entonces de una conjura mediática-político-económica. Igualmente
alude a otras causas internas que alimentarían esa pérdida de
credibilidad como son “la parcialidad, la falta de objetividad, las
mentiras, la manipulación…y… las falacias que “van en continuo
aumento”.
Como hemos intentado demostrar a través de este espacio en
oportunidades anteriores, los medios impresos venezolanos no
escapan, a una serie de estrategias mediáticas -la tergiversación,
la omisión, uso de cortinas de humo, el falseamiento de la historia-
que sesgan y permean nuestra aproximación a la realidad.
Supuestamente nos encontramos en la era de la información y en
consecuencia, deberíamos gozar de los elementos suficientes y
necesarios para poder juzgar, para orientarnos y tomar
decisiones…Parecería mas bien que, a pesar de la explosión
informativa, de la misma explosión de los medios de comunicación
social y de la superproducción de comunicadores sociales, nos
hallamos en la era de la desinformación.
Venezuela se ha convertido en un caso paradigmático y como bien lo
expresa Julián Rovira “La vigilancia tiene que ser constante y la
tarea es ya interminable. Una nueva especie de vigilantes se
constituye y se conjura como garantes de la verdad, pues sólo una
comunidad de gentes dispuestas a aceptar el desafío de hacer frente
a la desinformación y manipulación, constantes y generalizadas, de
esos medios secuestrados por la economía; podremos rescatar la
dignidad y el honor que pertenece a los profesionales de la
información y volver a situar a la profesión periodística en el
lugar que le corresponde: el de la pasión y lucha porque se sepa
siempre la verdad”. Rovira se hace una pregunta dramática ¿Quién
vigila a los vigilantes?
La intención de esta reflexión, no es más que esa, colaborar en esa
labor de vigilancia, convertirnos en una suerte de centinelas
garantes, en la medida de lo posible, de la verdad y siempre
dispuestos a enfrentar el reto de “hacer frente a la desinformación
y manipulación…” de los medios secuestrados por la economía y por la
política, en el caso venezolano.
En reflexión anterior y en esta misma labor de “vigilancia de los
vigilantes”, analizamos el tratamiento informativo dado al
denominado Caso Granda. En ese momento colocamos sobre el tapete una
serie de interrogantes. En especial, recuerdo una que era en
realidad una denuncia, una acusación:
• ¿Recibimos informaciones y conocimientos suficientes para decidir
y además juzgar sobre lo acertado de nuestras decisiones? En este
caso, ¿nos proveen los medios de información suficiente y veraz para
hacernos un juicio crítico sobre el tema petrolero?
• También es válido en este caso compartir con la audiencia otra
duda ética ¿Es la desinformación en torno al tema petrolero producto
de un cálculo racional, producto de la censura, de la mentira, de la
mala fe?
• ¿Cómo audiencias, nos hemos acostumbrado a la impotencia de la
información? Si es así, creo que hemos perdido la batalla.
• Y esa vez a partir de la lectura de Jean Francois Revel , elevamos
una interrogante ¿Se han acostumbrado los “individuos cuya misión es
informar…a estos mecanismos de mala fe, hasta llegar a considerar
esta mala fe como una segunda naturaleza?
• ¿La posibilidad de acceder a la verdad desencadenara más bien
resentimiento que satisfacción, produce la sensación de un peligro
más que la de un poder?
En Venezuela, en el 2002, ya había sido utilizada “la desinformación
para fomentar golpes de Estado y derribar o intentar desestabilizar
a gobiernos legítimamente constituidos ”.
¿La historia se repite?
Hoy, a raíz del tratamiento informativo que está recibiendo el tema
petrolero, es absolutamente legítimo que se piense en la
manipulación informativa, la desinformación y la mentira como parte
de una estrategia mediática desestabilizadora.
Hoy, también se levantan voces de alerta sobre esa supuesta
estrategia mediática dirigida a destruir la imagen de la industria
petrolera, calificada como “un nido de corrupción” y un “desastre
operativo… a punto de cesar en sus operaciones”. La campaña muy bien
orquestada y apoyada en “expertos petroleros, economistas, gente de
la antigua PDVSA y políticos” que diariamente deambulan por estudios
de televisión y periódicos, señala a PDVSA en la opinión pública
mundial “como una empresa no confiable”, incompetente y que “no
garantiza el flujo de crudo a los mercados internacionales ”
Cuando, como en Venezuela, la batalla política se traslada a la
arena mediática, es indudable que peligran la libertad de informar y
de informarse pero, fundamentalmente, la posibilidad de ser
informado.
Si, como audiencias nos hemos habituado “a la impotencia de la
información”; si, los medios y los periodistas, cuya misión es
informar, se han acostumbrado la manipulación informativa, la
desinformación y la mentira, ¿estamos en presencia entonces de
suerte una resistencia a la información? ¿Estamos en presencia de
una suerte de complicidad informativa? entre los profesionales de la
información, que “se muestran tan solícitos en traicionar ese deber,
como sus clientes”, léase los usuarios, “tan desinteresados en gozar
de ese derecho ” En otras ocasiones hemos hablado que se establece
una relación aparentemente funcional y de carácter bidireccional
entre profesionales que traicionan su deber de informar y usuarios
despreocupados, desprendidos de disfrutar de su derecho a la
información.
“Venezuela: fortunas y penas de un país petrolero”
Es el título de un artículo escrito en 2002 para La Vanguardia por
López Maya y Lander, profesores de la Universidad Central de
Venezuela, y lo que allí se afirma explica muy bien la reacción de
algunos sectores y la matriz de opinión que se pretende generar en
torno a este tema desde algunos medios impresos.
Nos dicen López Maya y Lander que:
“Después de haber sido hasta principios de ese siglo un país pobre y
de escasa relevancia en América Latina”, Venezuela fue tocada por la
suerte en el siglo XX y “gracias al petróleo logró uno de los
procesos modernizadores más exitosos de la región… Pero la bonanza
que el destino petrolero le ha otorgado a Venezuela no ha estado
libre de contradicciones. La modernización financiada con los
petrodólares tuvo siempre pies de barro. El carácter “rentista” de
la economía moldearía un aparato de Estado y una sociedad
acostumbrados a la riqueza fácil y dependientes en extremo de los
vaivenes del mercado petrolero internacional…La grave crisis
política que hoy vive Venezuela tiene muchas más aristas que la
vuelven en extremo compleja y de difícil solución… En los próximos
años los hidrocarburos seguirán signando el destino de Venezuela.
Leemos en Argenpress bajo un excelente título, “Al desnudo la lucha
por el control de los enormes recursos de hidrocarburos de
Venezuela”, unas declaraciones de Alí Rodríguez Araque ante medios
de comunicación del Uruguay e internacionales, que nos
ayudan a entender el peso y el poder de cualquier estrategia
mediatico-política contra PDVSA. 'Los vastos recursos de
hidrocarburos que posee Venezuela, sin duda, son un atractivo
importante y codiciado por muchos sectores, dentro y fuera de
nuestro país. Es la lucha por el control de estos preciados recursos
no renovables; es el problema de quién es el propietario y quién se
beneficia de sus bondades'. Recordaba que Venezuela posee las
mayores reservas de hidrocarburos del hemisferio occidental, y si le
sumamos las reservas de crudos pesados de la Faja del Orinoco,
estamos en presencia de la mayor acumulación de hidrocarburos
líquidos del planeta.
En este sentido, López Maya y Lander expresaban que “Las reservas
probadas de crudos convencionales son las más cuantiosas del
hemisferio occidental y las segundas mayores del mundo. Si a esas
reservas se suman las de crudos extrapesados que yacen en las
márgenes del río Orinoco, son las más voluminosas del planeta .
Además, las prospectivas para la explotación del gas natural son
también promisorias en un mundo que en los años venideros estará
cada vez más sediento de este recurso …”
No cabe duda que hoy día “El oro negro, como siempre, está en el
centro de los acontecimientos” y que por “…detrás del petróleo se
mueven muy poderosos intereses y millones de dólares, y que eso le
da su carácter protagónico…” Sin duda alguna, de ello tiene
conciencia tanto el ojo extranjero como la mirada interna. Es
indudable que, tal como en el 2002, el petróleo se constituye en una
poderosísima arma política.
¿Pueden escapar los medios a esta realidad cuando informan sobre el
petróleo? ¿Cómo escapar a los muy poderosos intereses y millones de
dólares que están detrás del petróleo”? Asistimos a una avanzada
mediático-política que de nuevo le asigna al tema petrolero un
carácter protagónico. Ya una vez se creyó que un paro petrolero
definiría el curso político de los acontecimientos en Venezuela. Hoy
parece ser que una nueva
contra el petróleo y su gestión se está gestando: sabotaje, nuevo
golpe petrolero, corrupción, persecución e incompetencia se
entremezclan en “la verdad” que manejan los usuarios de estos
medios. ¿Oro negro o excremento del diablo?
“Medios y Mentiras”.
Durante estas últimas semanas El Nacional y El Universal, han
dedicado importantes espacios y le han asignado gran titularidad a
las noticias sobre el petróleo y su gestión. Con la cobertura dada a
este tema, han colaborado a configurar esa matriz de opinión
negativa en torno a la estatal petrolera venezolana y, tal como
alerta Martín Guédez, ese tratamiento podría estar destruyendo la
“credibilidad en el corazón del pueblo, especialmente entre sus
propios trabajadores .”
La cuestión petrolera y el manejo económico de la estatal petrolera,
es un tema que, desde el Gobierno y PDVSA se trabaja como un
problema que linda con la defensa de la soberanía de la república.
Sin embargo, para los medios impresos objeto de este análisis, se
enfoca como un asunto de “uso y abuso del poder” .
La suspensión parcial de actividades de la refinería de Amuay el 31
de marzo pasado y el “diferimiento” de la entrega de combustible a
Estados Unidos son noticias a destacar por estos medios. El Nuevo
Herald de Miami se convierte en fuente y referencia ética, cuando
denuncia “corrupción en las exportaciones que PDVSA realiza por
medios de traders internacionales” y, además emplaza a PDVSA, a que
“deberá mostrar datos sobre operaciones”, a la vez que defiende sus
fuentes documentales en las que se basó para la elaboración de los
reportajes sobre “supuesta corrupción en Petróleos de Venezuela”.
Escasamente se informa que “la petrolera estatal anunció que
procederá legalmente contra el diario estadounidense”. Suerte de
desinformación que omite las razones del gobierno.
Una nueva omisión informativa…La gestión petrolera y el manejo
económico de la estatal petrolera, tema que linda con la defensa de
la soberanía de la república, no es asunto de discusión y mucho
menos de preocupación para estos medios. En cambio, se prestigian
asuntos tales como suspensión parcial de actividades y el
“diferimiento” de la entrega de combustible a Estados Unidos.
Las condiciones de convenios operativos con las operadoras privadas
es otro punto bastante reseñado por estos medios bajo un titular sin
sujeto (El Universal) “Modifican condiciones de convenios
operativos”, en referencia a la modalidad de contratos de prestación
de servicios de las empresas extranjeras que funcionan en el país en
sociedad con Petróleos de Venezuela. En este caso, se registran las
razones del gobierno en la vocería del al Ministro Ramírez, quien
afirma que estos convenios arrojan pérdidas directas a PDVSA, que
alcanzaron el año pasado a $ 260 millones y cerrar, así, “uno de los
capítulos mas oscuros de la historia reciente de abusos de derechos
soberanos de Venezuela.”
También fue noticia titular la puesta en venta de dos refinerías de
CITGO, porque de acuerdo al Ministro de Energía no refinan crudo
nacional y dan pérdidas; quien aclara que esta operación no implica
el retiro de la empresa del mercado estadounidense.
El petróleo y la gerencia del mismo a través de PDVSA de nuevo
ocupan importantes titulares de primera plana, en general para
reseñar, informar o denunciar una mala gestión, prácticas corruptas,
despidos masivos o el “subinformado” convenio con Cuba. La situación
de Citgo continúa siendo reseñada, pero esta vez para contraponer la
“verdad oficial” cuando titulan “Ex directivos de Citgo contradicen
la posición oficial sobre la filial” (El Universal, miércoles 27 de
abril). Es importante destacar que se prestigia sólo una versión, en
detrimento de “la oficial”, cuando se informa que la empresa ha
ganado valor y entregado beneficios.
Nuevamente el país del norte se hace sentir, esta vez en la voz de
su Embajador quien ratifica “somos socios naturales de Venezuela en
el comercio petrolero”, reconoce que “la política tributaria es un
asunto soberano de Venezuela”, pero alerta que hay que respetar los
contratos firmados y con ello difiere de la postura oficial del
país. ¿Dónde queda entonces el derecho soberano? Venezuela considera
que, en caso de no llegar a ningún acuerdo, las operadoras podrán
acudir a arbitraje, pero que no podrán participar en próximas
licitaciones.
Una polémica en torno a la filial, ganancias o perdidas,
irregularidades… expresión de la polarización y el enfrentamiento
político y que genera una información unilateral y, probablemente,
induce a preguntarse a los lectores ¿Dónde está la verdad? ¿Con qué
elementos cuento para tomar decisiones, para hacerme un juicio
crítico? ¿Proveen los medios de información suficiente y veraz para
que el lector pueda hacerse un juicio crítico sobre el tema
petrolero?
Imposible obviar otro titular (El Nacional) con una noticia que
anuncia una decisión probablemente percibida como apocalíptica por
algunos sectores del país: “Bush presentó plan para sustituir
importación de crudo”, un proyecto de mediano plazo para disminuir
la dependencia de ese país de fuentes de energía foráneas. ¿Qué otra
cosa peor nos podía pasar? Se van acumulando en el pasar de los días
una especie de rosario de críticas, cuestionamientos y elementos
negativos que van lesionando la imagen de la estatal petrolera. En
titular principal (El Universal), leemos que en “PDVSA funciona un
CADIVI paralelo”, acompañado de noticias que dan cuenta de toda una
serie de supuestas irregularidades que van desde manejos ilícitos en
la petrolera estatal, pago directo en dólares a los contratistas,
divisas que no son declaradas al Banco central y lo cual ha
permitido una salida de 3,500 millones de dólares por esa vía;
ilícitos en el Proyecto Prisa….
En contadas ocasiones se informa de las razones del gobierno, pecado
de omisión o de subinformación que no da cabida a versiones
contrarias a la que se desea imponer como verdad hegemónica. Cuando
se les da cabida a estas razones es para informar, por ejemplo que
no se han comprobado las “irregularidades en despidos de PDVSA
Occidente” y sólo se ha podido determinar que “diez firmas privadas,
aparentemente contratadas sin licitación, administraron el empleo
temporal de la zona.”
Uno de esos casos raros es el titular que da cuenta de las
declaraciones del presidente del Consejo de Defensa de la Nación,
general Melvin López Hidalgo, quien informa que “Gobierno
instrumenta plan para descubrir paro silencioso”. Un paro silencioso
que ha gozado del silencio informativo.
Continúan las denuncias sobre la gestión petrolera con un
principalísimo titular (EL Universal) que reseña “Protesta laboral
paraliza campo Boscán en el Zulia” por supuesto incumplimiento de
contrato, precedido de un alarmante y vago antetítulo que afirma
“Venezuela produce 100 mil barriles menos por problemas en
Occidente”. Un caso típico de subinformación es la afirmación del
Presidente Chávez quien expresa que “problemas de sabotaje y
posibles errores en la gerencia en Occidente” mantienen la
producción en un nivel por debajo del presupuestado, aludiendo a dos
posibles causas del problema. La ofensiva contra la gestión del
petróleo se ve enriquecida por la noticia (El Nacional) de que
“Despedidos de PDVSA temen por pago de prestaciones”, sin indicar
las razones de tal temor.
De la protesta y la inseguridad laboral se pasa al uso indebido del
dinero en principal de El Universal, diario que presta gran
notoriedad al tema petrolero: “PDVSA sólo entregó al BCV 49% de
dólares por venta petrolera” y en el primer trimestre hay un
descuadre de $1,9 millardos. La información sobre los supuestos
despedidos masivos “sólo” amerita una escueta nota en el sumario, en
ocasión de reseñar las declaraciones del Ministro Ramírez, que
descubren un manejo tendencioso de la noticia: “de los 12 mil
petroleros a los que se les venció el contrato de trabajo en la
industria, unos 3,500 están ingresando al Sistema de Democratización
de Empleo para incorporarlos a otras actividades”. La noticia sobre
el levantamiento de la protesta queda reducido a un llamado en
primera cuyo título “Sobre el Campo Boscán”, “ni quita ni pone”
información.
De la protesta, la inseguridad laboral y el uso indebido del dinero
se llega al desplome de la producción, que aparece reseñada con
máxima titularidad (El Universal): “Producción de PDVSA en el estado
Zulia cayó en 300.000 barriles diarios.” El cuadro negativo se
completa cuando se titula con la declaración del Presidente.
“Chávez: he metido la Fuerza Armada en la industria petrolera”. Otra
noticia demoledora contradice las declaraciones del presidente:
“problemas de mantenimiento, escasez de gas y deficiencia en la
inyección de pozos han causado una baja en la producción en el lago
de Maracaibo muy superior a los 100.000 barriles que reconoció el
Jefe de Estado”.
“Petróleo y mentiras” podría ser el título de la película que
estamos viendo los venezolanos. ¿Mentiras mediáticas o mentiras
oficiales? Por lo pronto, la afirmación de Martín Guédez que tal
sobreinformación negativa, socava la fe del pueblo y hasta la de los
trabajadores que salvaron la industria en el paro petrolero, podría
convertirse en una certeza.
Cual rompecabezas, la imagen negativa de una empresa no confiable se
continúa armando con la pieza financiera en la vocería del
Presidente Chávez: “Dólares de PDVSA financian misiones y fondos
especiales”. ¿Uso debido, uso indebido? ¿Uso con fines político
electorales? Son algunas de las preguntas o dudas que surgen en el
lector, producto de la manera como ha sido construido el principal
titular de El Universal. Un nada inocente llamado en primera nos
remite al artículo 113 del Banco Central de Venezuela que reza “Las
divisas que se obtengan por concepto de las exportaciones de
hidrocarburos deberán ser vendidas exclusivamente al BCV. El Banco
suministrará a PDVSA las divisas que la empresa solicite para la
cobertura de sus necesidades según el presupuesto”. Y allí, aparece
otra pieza del rompecabezas, la arista legal del asunto.
El uso del poder coactivo aparentemente necesario para el
restablecimiento de las operaciones en Amuay, se suma al cuadro
negativo de PDVSA. “Batallón de reservistas asumirá custodia
permanente de PDVSA”, (principal titular de El Nacional) que omite o
informa parcialmente que “el plan integral de custodia quedará a
cargo de la reserva, dado el alto costo que supone la contratación
de empresas de seguridad nacionales y extranjeras”, en declaraciones
del ministro de Energía y Petróleo. La configuración de esa matriz
negativa o adversa se va cerrando y todo parece gritar “PDVSA es un
desastre operativo”.
Continúa el canto a la ineficiencia, cuando los principales
titulares dan cuenta de que “Industria petrolera pierde $ 3 millones
diarios por caída de la producción” Relegadas a un segundo plano
quedan las declaraciones del ministro y presidente de PDVSA, quien
“no descarta el escenario de otro paro petrolero, por lo que dice
estar prevenido, especialmente ante una ola de sabotajes que han
afectado la producción”. Variable ésta, el sabotaje, que no ha
merecido titularidad alguna ni parece ser una pieza importante del
rompecabezas que estos medios están en proceso de armar. Igual
destino corren las declaraciones del presidente Chávez, quien
asegura “que la campaña contra PDVSA arremete por los ajustes en
cobro de impuestos y regalías”, añadiendo así una suerte de
causalidad tributaria a la operación “Todos contra PDVSA”.
Y como regalo del Día de la Madre (domingo 8), los titulares
informan sobre “Pérdidas por accidentes en PDVSA superan los 500
millones de dólares” a lo cual se añaden otras dimensiones del
problema como son descuido en el mantenimiento y la rehabilitación
de pozos.
Nuevamente son noticia las relaciones con las empresas que
participan en los convenios operativos “Gobierno no tiene dinero
para invertir en empresas petroleras mixtas” (El Nacional) y se
incorpora nuevamente la arista tributaria “Cobro de ISLR a
petroleras se hará retroactivo sobre últimos cuatro ejercicios” (El
Universal), pero se omite que se trata de impuestos e intereses que
adeudan las transnacionales, acusadas por esa razón de “evasión
tributaria” por el jefe de Estado. Tendenciosamente se informa (El
Universal) que “estas firmas venían operando bajo contratos de
servicio, pero el Ejecutivo decidió aplicarles la tasa prevista en
la Ley para los contribuyentes dedicados a la explotación de
hidrocarburos y actividades conexas”. Acción oficial aparentemente
unilateral y arbitraria de parte del gobierno que completa el clima
negativo en torno a la gestión petrolera.
Ante la devastadora ofensiva de estos dos medios impresos contra
PDVSA y su gestión, sólo tenemos interrogantes: ¿Manipulación
informativa, desinformación, falsedades y mentiras? ¿Imposición de
una verdad en contra de otra, la verdad oficial?
¿Campaña de desprestigio o la realidad de PDVSA?
Sin embargo, de acuerdo a voceros del gobierno la conjura contra
PDVSA y la gestión del petróleo esta montada y en pleno
funcionamiento.
Se diversifican los frentes en las primeras páginas de estos dos
medios, aún cuando el tema petrolero continúa siendo foco importante
de atención.
Leemos un artículo de Thalif Deen, titulado Periodismo: Más allá del
crimen y del escándalo y allí se cita la historia de un funcionario
africano que preguntaba cómo hacer para que la prensa occidental
cubriera asuntos que tenían un profundo efecto en su continente.
"Mi primer ministro va a hablar a la Asamblea General de las
Naciones Unidas sobre cuestiones sociales y económicas cruciales
para la supervivencia de África. ¿Cómo puedo hacer que esto se
publique en el New York Times?", le preguntó en su oficina.
"Mátelo, y tendrá una primera plana", fue la respuesta recibió del
que había sido columnista de la revista estadounidense Newsweek y
director de periódicos en Sri Lanka, su país natal.
La prensa occidental raramente cubre en profundidad asuntos como la
pobreza, el hambre, la mortalidad materna y enfermedades de fácil
prevención que atormentan a más de dos tercios de los 191 países
miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“Se trata de temas que no son lo suficientemente atractivos para las
salas de redacción” de manera que "Todavía existe una tendencia a
que un reducido grupo de temas acapare los titulares" y, en ese
sentido, “los medios convencionales ignoran o minimizan ciertos
temas por razones específicas".
"Primero, porque según los directores, no venden; segundo, porque
parecen muy alejados del interés de los lectores, oyentes o
televidentes, y tercero, porque no son noticia".
En Venezuela ocurre lo mismo, pero, podrían ser distintas las
razones dado el contexto político de alta polarización y el rol
profundamente político que hoy juegan, sin remordimiento ni culpa
alguna, los medios. La verdad al servicio de una parcialidad
política el derecho a la información secuestrado por sectores
políticos.
En cuanto a Venezuela, en los momentos actuales, es válido que nos
demandemos:
• ¿Cuál es el reducido grupo de temas que acapara los titulares?
• ¿Qué temas no son suficientemente atractivos?
• ¿Cuáles son minimizados?
¿Qué temas no son suficientemente atractivos? Fundamentalmente los
temas que favorecen a la otra parcialidad política. En programas
anteriores reflexionábamos en torno a la intolerancia desde los
medios que definíamos como la “actitud que no busca reflexionar para
tratar de entender las razones y los derechos de los otros y que mas
bien, se caracteriza por “la arrogancia y la prepotencia de poseer
la "verdad" hegemónica”. Y, en ese orden de ideas expresábamos que
la intolerancia representa el desprecio y la negación de los valores
que posibilitan la convivencia democrática.
La intolerancia puede sustentar prácticas mediáticas, suerte de
ejercicio bélico donde no se reconoce la pluralidad, ni la
diversidad, muy por el contrario, la afirmación de unos supone la
muerte de otros, su eliminación o su purificación. Prácticas que se
sustentan en la creencia incuestionable de que la eliminación
"adversario" es la única vía capaz de "solucionar" las diferencias
entre los grupos.
Los temas que no son suficientemente atractivos, aquellos que
procuran la “eliminación del adversario”, se les da una escasa
cobertura o no reciben ninguna, o se los presenta tergiversados, o
se les reseña de manera ambigua, o se les condena a titulares de
poca importancia, al sumario y muchas veces bajo un titular que no
tiene nada que ver, o a llamado en primera, independientemente de su
peso e importancia “real”.
¿Suprimir comunicacionalmente al adversario para resguardar mi
propia identidad?
Para El Universal y El Nacional la agenda informativa de primera
plana se circunscribe fundamentalmente a tres grandes temáticas a
nivel interno: Una gestión oficial ineficiente, incluyendo el
petróleo y PDVSA, la corrupción en todas sus facetas y dimensiones y
la crisis interna de los grupos que apoyan al gobierno. De ese
panorama apocalíptico el lector debería concluir en un barco o una
empresa que hace aguas. Suerte de conductividad comunicacional que
estaría tentando a un fenómeno de contagio social, en la espera de
algún evento precipitador que inicie la acción colectiva y que
confirme las sospechas y temores que los medios estarían generando
en la gente, en sus lectores.
Sin embargo, cada semana ocurren variantes o alguna de las grandes
temáticas adquiere más peso que otras.
En la semana que corre la palabra clave parecería ser crisis,
quiebre; fractura en PDVSA y la gestión del petróleo y sus
derivados, incluido el uso de las reservas, pero también en los
grupos políticos que apoyan al gobierno, en la economía, en la
educación, en la FAN, en el sistema judicial, en el Poder Ciudadano,
crisis moral, crisis laboral, en las cárceles, en los refugios, en
obras de infraestructura, en los medios, en el capitalismo y hasta
una crisis de las fuerzas de la naturaleza parece aunarse a este
panorama apocalíptico sin salida. Agenda difícil de compaginar con
una popularidad del presidente en torno a un 70% (Hinterlaces y
Datanalisis).
La corrupción en todas sus facetas y magnitudes, es un tema
prestigiado por estos diarios en sus primeras planas, durante la
semana. La crisis que, según infirman estos medios, parece aquejar
esta gestión de gobierno también es extensamente reseñada en todas
sus dimensiones y espacios.
“PDVSA y la Caída” y “Petrolera malherida”, son los títulos de los
editoriales de El Nacional y de El Universal del lunes 16,
respectivamente. En el primero, bajo el título“PDVSA y la Caída”, El
Nacional se defiende fundamentalmente de los “ataques” que el
domingo “profiriera el presidente contra ese diario…y contra la
opinión pública venezolana”. De manera tal que finalizando el
editorial, se retoma el tema petrolero para nuevamente denunciar “la
caída de un millón de barriles en la producción petrolera”
información “sustentada en un informe muy serio y documentado que
circula en la Asamblea Nacional, que no es precisamente un nido de
opositores”. Finaliza el editorial preguntando ¿O es que PDVSA debe
seguir siendo una caja negra y no una casa abierta y transparente,
aunque sea para marcar una cierta diferencia entre la quinta y la
cuarta república?
El editorial de El Universal, “Petrolera malherida”, comienza por
donde finaliza el de El Nacional, la necesidad de que las cuentas de
la industria petrolera, eje del pasado reciente, en el presente y
futuro de la nación, sean “auditables y conocidas por todos los
ciudadanos…” Se pasea por la confrontación entre PDVSA y el BCV,
ente que no se entera de la totalidad de los ingresos de la
petrolera; denuncia “la inhibición de la Contraloría y Fiscalía” en
investigar irregularidades que, a juicio de este diario, “son
públicas y notorias”. Igualmente destaca la falta de inversión en la
rehabilitación de pozos viejos, la aplicación de mala tecnología, la
caída de la producción, nóminas fantasmas, compras con sobreprecio y
licitaciones a dedo. Para preguntar si “¿Puede englobarse estas
irregularidades dentro del concepto de conspiración mediática?” Pide
al gobierno, con objetividad y sin politiquería, aclarar este
panorama con hechos y cifras indiscutibles. Al igual que El
Nacional, finaliza su editorial levantando una interrogante ¿Quedó
malherida la industria con la terrible razzia de veinte mil técnicos
petroleros en el 2002?
Resulta una inteligente válida pero tendenciosa, porque habría que
comenzar por la propia estrategia de paro o sabotaje petrolero como
la raíz de cualquier problema. Creemos también muy válido y oportuno
demandar cuentas claras y cifras creíbles, pero, ¿permiten estos
medios tal información? ¿No son sometidas estas informaciones a
estrategias de subinformación, tergiversación o simplemente una
“inocente” omisión? Si exigimos transparencia y honestidad, demos el
mismo trato a nuestro “adversario”.
Se señalan algunos titulares que ejemplifican la posición de estos
medios impresos ante el problema petrolero. En El Universal leemos:
“Denuncian que PDVSA deja de entregar $20 millones diarios al Banco
Central”, “Plantearán que en referendo se decida uso de las
reservas”, “PDVSA occidente tiene 7.748 juicios pendientes” y un
análisis del periodista Roberto Giusti titulado “PDVSA camina hacia
un desastre inevitable”. El Nacional, el domingo dedica su principal
titular a este tema “Caída de producción de PDVSA se acerca a un
millón de barriles”, de acuerdo a un informe presentado a la
Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional por la Sociedad
Venezolana de Ingenieros de Petróleo.
Es una semana rica en frentes de ataque que procuran mostrar las
fracturas que quiebran la estabilidad política, social, cultural,
económica, educativa, laboral y ambiental.
Después de leer la prensa de esta semana, el lectora o lectora
creyendo que está siendo bien informado/a, que se le respeta su
derecho a la información , probablemente se pregunta: ¿QUEDA ALGO EN
PIE?
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