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OBSERVATORIO GLOBAL DE MEDIOS
Un caso de cobertura
periodística
LOS SUCESOS DEL PASEO LOS PRÓCERES
El viernes 3 de enero de 2003,
dos venezolanos perdieron la vida en momentos en que coincidían en
los alrededores de la sede de la Procuraduría General de la
República, visiblemente, tres sectores o fuerzas netamente
diferenciables: una marcha de los sectores de oposición, convocada
bajo el nombre de “La Gran Batalla”; una manifestación de personas
partidarias del Gobierno Nacional; y una serie de cuerpos de
seguridad, adscritos bien al Poder Ejecutivo o a dos de las
alcaldías de la ciudad de Caracas
Lo que sigue es un análisis de la información que sobre estos hechos
brindaron a sus lectores tres diarios de circulación nacional:
Ultimas Noticias, El Universal y El Nacional, en sus respectivas
ediciones del día sábado 4 y del domingo 5 de enero. El estudio se
concentra en dos tópicos:
a) la contrastación de títulos, antetítulos, subtítulos y/o
sumarios, de una parte, y la información desarrollada en los
trabajos periodísticos respectivos, de la otra; y
b) el tratamiento de las fuentes informativas y su equilibrio o
desequilibrio.
En aras de la brevedad, se reseñan aquí únicamente los aspectos más
resaltantes.
I. Los hechos incontrovertibles
Pese a la disparidad (y en ocasiones inconsistencia) de las
informaciones suministradas, algunos pocos hechos pueden
considerarse fuera de toda duda, bien por ser públicos y notorios, o
bien por existir a ese respecto testimonios gráficos irrefutables.
Sirvan ellos de marco para ubicar, como primer paso, la situación
suscitada ese día:
a) En los espacios que circundan el entroncamiento del Paseo Los
Ilustres, el Paseo Los Próceres y el puente de La Bandera, frente a
la sede de la Procuraduría General de la República, convergieron el
viernes 3 de enero dos manifestaciones políticas de signo contrario:
una marcha de oposición, denominada “La Gran Batalla”, y una
concentración de partidarios del Gobierno.
b) Visiblemente, en el lugar se encontraban asimismo, en número
indeterminado, efectivos uniformados de una serie de cuerpos
policiales o militares: Policía Metropolitana (PM, adscrita a la
Alcaldía Mayor), Policaracas (adscrita a la Alcaldía de Libertador),
Guardia Nacional (GN) y Policía Militar.
c) Efectivos de esos cuerpos uniformados (específicamente, de la GN
y la Policía Militar, según coinciden en su mayoría las
informaciones) cerraron el paso a los opositores en el punto donde
se inicia el Paseo Los Próceres. Mientras los organizadores de la
llamada “Gran Batalla” esgrimían una autorización de la Alcaldía
Mayor para llegar hasta el final de ese paseo, es decir, hasta la
entrada principal del Fuerte Tiuna (principal guarnición militar del
país), los uniformados sostenían que un acuerdo suscrito por los
organizadores ante el Ministerio del Interior y Justicia establecía
que la marcha no podría avanzar más allá del citado punto, por
tratarse, precisamente, de una zona militar.
d) Se produjeron en el lugar dos tipos de enfrentamientos: entre
manifestantes de uno y otro signo político, por una parte; y entre
éstos y los efectivos uniformados, por el otro.
e) Fotografías de prensa e imágenes de televisión, tanto de plantas
comerciales y públicas del país como de televisoras extranjeras,
mostraron posteriormente el uso de armas de fuego por personas
vestidas de civil, agentes de la Policía Metropolitana y,
presumiblemente, de otros cuerpos policiales no plenamente
identificados.
f) Además de las víctimas humanas (2 muertos, 6 u 8 heridos de bala,
cerca de 30 lesionados y más de 70 personas con diversos grados de
asfixia por causa de los gases lacrimógenos), en el lugar resultaron
destrozadas algunas pertenencias de televisoras comerciales (en las
inmediaciones del río Valle, donde había presencia de oficialistas)
y un vehículo particular que contenía propaganda pro-gubernamental
(junto al hotel El Paseo, donde se hallaban los opositores).
II. Habla ULTIMAS NOTICIAS
II.1 Noticia de primer día (edición del sábado 4/1/03)
La edición del sábado 4 refleja estos sucesos como su principal tema
de portada, al tiempo que le dedica las páginas 4 y 5 (crónica y
reportaje gráfico, respectivamente) e incluye, en página aparte (3),
una declaración al respecto de Carlos Ortega.
II.1.1 La titulación:
“Tiros y piedras, 6 heridos por armas de
fuego”, es el titular de primera plana, a 4 columnas. Debajo,
una foto desplegada muestra a dos personas tiradas en el piso, que
son auxiliadas tras sufrir los efectos de los gases lacrimógenos; la
dama que aparece en primer plano es fácilmente identificable como
opositora.
Dos subtítulos o llamados sirven de pie a la fotografía y dan el
pase a la página 4: “A botellazos, disparos y con explosivos,
chavistas impidieron a la marcha opositora
llegar a Los Próceres” y “La Policía Militar y la GN arremetieron
con bombas lacrimógenas...”.
La página 4, por su parte, titula así: “Policía
Militar reprimió marcha de la oposición”.
II.1.2 Observaciones:
a) La información de este día, en su conjunto, aunque brinda una
crónica al parecer detallada, adolece de algunas imprecisiones que
poco ayudan al lector a esclarecer los hechos, de por sí confusos,
ocurridos en el lugar. Una de esas imprecisiones es la referencia a
un “piquete del Ejército (que) impedía
el acceso a Los Próceres”. ¿Alude esto quizá a la Policía Militar?
Política y jurídicamente, la presencia de este último componente
tiene connotaciones distintas a la que tendría la participación de
tropas regulares de la FAN.
Otra observación similar puede hacerse al señalamiento de que “...también
estaban los Tupamaros y los Carapaicas...”, y especialmente
al de la presencia de este último grupo, cuyos voceros alguna vez se
presentaron ante la prensa armados, uniformados y encapuchados. El
cronista, sin embargo, no dice si en esta oportunidad se hicieron
ver de igual manera o, de no ser así, qué le permitió reconocer su
presencia.
b) Más llamativo que todo lo anterior, sin embargo, resulta la
incongruencia entre el contenido de la crónica de la página 4 y su
propio título, como también con respecto a la información
suministrada en primera página.
“Policía Militar reprimió marcha de la
oposición”, dice el título de esta crónica, a pesar de que ya
en la sexta línea de su texto se señala que “ambas
concentraciones fueron reprimidas” y, además, no sólo por la
Policía Militar, sino también por “funcionarios de Policaracas, la
Metropolitana y la Guardia Nacional”. En reforzamiento de esta
última idea, justamente, abunda en datos el cuerpo de la
información.
¿Qué puede entender, sin embargo, quien sólo lea el título de la
página 4? O, peor aún, ¿qué pueden deducir las seguramente muy
numerosas personas que, sin ser lectores de Ultimas Noticias,
vieron la primera página de su edición del sábado 4 en los kioscos
de periódicos o en cualquier otra parte?
Título, llamados y foto de primera página no remiten, precisamente,
a la idea de que “La Policía Militar y la GN arremetieron con bombas
lacrimógenas” contra dos fuerzas, oficialistas y opositores, que
chocaban violentamente. Tampoco remiten a la quizá ya tardía e
inútil dilucidación del bíblico “quién tiró la primera piedra”. Ni
tampoco al necesario empeño de determinar responsabilidades por los
hechos ocurridos.
La composición de la primera plana, más que remitir a hecho alguno,
sugiere de manera casi explícita una conclusión que no halla
sustento informativo en ninguna de las páginas de ese diario: que al
“arremeter contra la marcha opositora”, “chavistas”,
“Policía Militar y GN” fueron los causantes de “6
heridos por armas de fuego”. La foto de la dama opositora
tirada en el piso, semiasfixiada, refuerza sin duda la imagen de una
nítida diferenciación de víctimas y victimarios.
Si ese era el propósito, no se puede negar que es un trabajo bien
hecho. Lo que no es, en ningún caso, es periodismo.
c) Lo anterior tal vez permita explicar una debilidad esencial de
todo el trabajo periodístico consagrado al tema. Como si se tratara
de una tragedia natural, y no de un enfrentamiento entre dos fuerzas
políticas (a su vez reprimidas una y otra por cuerpos policiales y
militares), no hay mención alguna, ni siquiera interrogantes, sobre
las circunstancias y el lugar en que seis personas resultaron
heridas por armas de fuego (los muertos no se mencionan en esta
edición), ni sobre su pertenencia a uno u otro de los bandos en
pugna. Más allá de que en estos casos toda víctima es en primer
lugar un venezolano, y su agresión resulta repudiable
indistintamente de su filiación política, el dato es sin duda de
interés noticioso: de alguna manera, ese dato es policialmente un
indicio (uno entre otros, pero no desdeñable) para el debido
esclarecimiento del caso y la determinación de las culpabilidades.
Ciertamente, al no haber referencia alguna a choques armados durante
los sucesos del viernes 3, la responsabilidad por las muertes o los
heridos queda como tema abierto a la especulación. Pero es obvio, en
este marco informativo, que las sospechas recaerán en primer término
sobre los cuerpos armados (policía y militares) que allí se
encontraban, y especialmente sobre aquellos que Ultimas Noticias
señala directamente como agentes de la represión: Policía Militar y
Guardia Nacional. Dada la extrema conflictividad que se vive en
Venezuela, dejar esa sospecha simplemente en el aire no parece la
opción más adecuada para un periódico serio y consciente de su papel
en la sociedad.
d) El diario recoge una única declaración sobre estos temas: la de
Carlos Ortega.
II.2 Noticia de segundo día (edición del domingo 5/1/03)
La edición del domingo 5 vuelve a tomar los sucesos de Los Próceres
como su principal tema de portada, que despliega luego en la página
4. Tangencialmente, una nota de página 2 recoge declaraciones sobre
este asunto.
II.2.1 La titulación:
“No más muertes en manifestaciones” (entre comillas en el original)
es el título principal de primera plana, bajo el cual dos subtítulos
o llamados dan el pase a página 4: “El padre de una de las víctimas
pide nuevos rumbos para Venezuela” y “Jóvenes
fallecidos eran chavistas. PM lanzó lacrimógenas en el
velorio”. No hay foto referida a esta información.
En página 4, con el título de “Abatidos en la marcha eran
simpatizantes del oficialismo”, se recogen básicamente declaraciones
del padre de uno de los fallecidos.
II.2.2 Observaciones:
a) En parte alguna de esta edición se enmienda el error cometido el
día anterior, cuando a través de la titulación, y parcialmente de la
composición gráfica, se afirmó que la represión había estado
dirigida sólo contra uno de los dos bandos políticos que se
confrontaban en Los Próceres.
b) A pesar del marcado interés político de los hechos allí
ocurridos, no se recurre a ninguna de las múltiples opciones de
indagación periodística (fotografías, testimonios, fuentes
especializadas, repercusiones, etc.) para brindar nuevos elementos
que permitan al lector formarse una idea más completa de lo
sucedido.
c) De otra parte, aunque tardíamente, las declaraciones de Darío
Vivas (página 2) enmiendan el desequilibrio “opinático” de la
edición del sábado 4.
III. Habla EL UNIVERSAL
III.1 Noticia de primer día (edición del sábado 4/1/03)
El Universal le dedica al tema su nota principal de portada, así
como la página 1-2 y parte de la 1-8 y la 2-1.
III.1.1 Primera página:
“Violencia en Los Próceres”, reza el titular de primera plana a 8
columnas. Un antetítulo dice “Agredida y reprimida marcha opositora
‘La Gran Batalla”, mientras un subtítulo añade: “Dos muertos y seis
heridos por armas de fuego; 70 personas afectadas por gases; siete
por piedras y botellas”.
Una foto de amplio despliegue muestra, en medio de matorrales y
humo, a una persona vestida de civil que levanta una pistola en
dirección a un grupo de uniformados. Al fondo, de espaldas, un
agente de Policaracas. “Un manifestante oficialista apunta con un
arma de fuego a efectivos de la Guardia Nacional”, dice la
fotoleyenda.
A un lado, el resumen informativo de la jornada dice que la marcha
“terminó violentamente cuando simpatizantes del oficialismo lanzaron
piedras y detonantes contra los marchistas, mientras la GN y la
Policía Militar empleaban bombas lacrimógenas y perdigones de
goma...”.
En la página 1-2, el título principal informa que “La Gran Batalla’
dejó 2 muertos”, mientras en el sumario se indica que “...el
enfrentamiento de chavistas y la oposición (...) junto con la acción
de la Policía Militar y la Guardia Nacional dejó como resultado...”
el número ya señalado de heridos y asfixiados.
III.1.2 Observaciones:
a) Al igual que Ultimas Noticias en su edición del mismo día, la
información de primera plana de esta edición de El Universal se
presta a suspicacias. Aunque nada se dice en ella (a excepción del
uso de “detonantes contra los marchistas”) que no se corresponda con
lo sustentado en la página 1-2 por los periodistas que cubrieron la
jornada, en contrapartida es mucho lo que se omite. Esas omisiones,
junto con el uso de un lenguaje ambiguo e impreciso, permiten dar al
conjunto de la información de primera página una lectura diferente a
la que, de manera “inocente”, parece sólo destacar los hechos más
importantes.
Basta cumplir explícitamente lo que de forma automática realiza
consuetudinariamente el lector de periódicos: concentrar su atención
e interés en los puntos o elementos esenciales de la información que
se le ofrece (que aquí hemos resaltado en color rojo) y retenerlos
como su esencia.
La lectura sugerida es meridianamente simple: “simpatizantes del
oficialismo”, alguno al menos incluso armado, junto con “la GN y la
Policía Militar”, enfilaron contra la “marcha opositora”, que fue
“agredida y reprimida” con resultado de “dos muertos y seis
heridos”.
Pero no es exactamente eso lo que vieron y describieron los
periodistas de El Universal comisionados para cubrir la marcha. No
lo es porque omite una parte sustancial. ¿Dónde quedaron “...el
enfrentamiento de chavistas y la oposición (...) primero a insultos,
luego a pedradas (del oficialismo lanzaron la primera piedra)” y la
posterior intervención de “la Policía Militar y la Guardia Nacional
con su tradicional ración de bombas lacrimógenas y perdigones para
ambos lados de los manifestantes (...) en acción disuasiva”?
Todo eso está “adentro”, en página 1-2. El periodismo sabe bien,
sobradamente, el significado contundente del término “primer
impacto” y el valor de la primera plana en la creación de matrices
de opinión.
¿Es inocente el hecho de que la ambigüedad e imprecisión permitan (o
induzcan a) aquella lectura? ¿Puede un diario de la trayectoria de
El Universal, que cuenta en su equipo periodístico con reconocidos
profesionales, ser “inocentemente” ambiguo e impreciso en asuntos
tan delicados y de tanta importancia?
b) Mención aparte merece una información publicada en la página 2-1,
que lleva por título “Sitiado terminal de La Bandera”, con la
palabra “Crónica” a manera de antetítulo. Allí se incurre en similar
efecto, aunque ya sin sutileza alguna. Poblada de opiniones del
redactor y pobre en información, es en verdad un artículo de opinión
que en nada responde a la relación de hechos que realiza un
cronista. Resulta llamativo que El Universal, en detrimento de sus
lectores y de su propia seriedad como periódico, pase por alto las
diferencias entre ambos géneros –diferencias que el lector no
necesariamente está entrenado para reconocer– y presente así como
cobertura periodística lo que no son sino puntos de vista de quien
suscribe la nota. Máxime cuando en ella se entra contradicción con
la información brindada en página 1-2 (por ejemplo, al decir que
“Mientras los encapuchados (...) lanzaban sus municiones, la Policía
Militar tan sólo se ocupaba de reprimir la marcha de la oposición”,
o al señalar que el argumento para impedirle el paso a ésta fue que
“la oposición estaba convocando a ‘una batalla’”), y además se
incluyen aseveraciones que, de ser ciertas (ningún otro medio las
reprodujo), resultarían de muy alta gravedad (como el uso por parte
de los chavistas de “...bombas molotov que contenían clavos”).
¿Descuido? Lo cierto es que, con una ubicación privilegiada (primera
plana del segundo cuerpo), fotos a color y buen despliegue, esta
nota contribuye a reforzar la idea asentada en la primera página del
diario y a minimizar la información que se brinda en la única reseña
propiamente dicha de los hechos (la nota principal de página 1-2),
sin duda más ajustada al trabajo reporteril.
c) Coincide nuevamente El Universal con Ultimas Noticias al no
interrogarse en absoluto sobre la posible filiación de las víctimas.
Pero lo que en el caso del tabloide pudo pasar como un strike al
periodista (el reportero posiblemente no llegó a enterarse de lo que
sucedía), luce aquí de otra manera. El Universal, como revela su
foto de portada, estaba al tanto de que se produjeron tiroteos. ¿No
era acaso de interés periodístico el precisar al menos dónde se
produjeron éstos y en qué circunstancias cayeron las víctimas?
III.2 Noticia de segundo día (edición del domingo 5/1/03)
La cobertura brindada en segundo día a los sucesos de Los Próceres
es amplia. A ellos se refieren el tema principal de primera plana y,
directa o indirectamente, notas publicadas en las páginas 1-3, 1-4,
1-6, 1-7, 2-1 y 2-14.
III.2.1 La titulación:
“Señor fiscal, actúe” es el título (entre comillas en el original)
que abre a 8 columnas la primera plana. “Carlos Ortega denunció, una
vez más, la violencia oficial”, dice el antetítulo, y el sumario
indica: “El líder de la CTV Carlos Ortega emplazó al Ministerio
Público a obtener la verdad de los hechos...”.
Más abajo, en nota aparte, y con antetítulo de “Liliana Ortega, de
Cofavic, cuestiona a la GN”, el segundo titular del día indica, con
llamado a páginas internas: “No hay castigo para los culpables”
(también entrecomillado en el original).
III.2.7 Observaciones:
a) En toda esa amplia cobertura no hay un solo título, antetítulo o
sumario que informe a los lectores de El Universal acerca de la
filiación política de los ciudadanos fallecidos y su participación,
ese día, en el bando del oficialismo. Tal información puede hallarla
únicamente el lector acucioso, pues se le encuentra únicamente (con
dos menciones explícitas y una indirecta: ver páginas 1-6, 2-14 y
2-1, respectivamente) en el cuerpo de notas cuya titulación ni
siquiera remite directamente al elemento central de la noticia del
viernes 3: el hecho de que se produjeron dos muertes.
¿Considera quizás El Universal, como lo dice Capriles Radonski en
página 1-3, “que resulta ‘dantesco’ que (se califique) a los muertos
como de un bando o de otro”? Naturalmente, está en su derecho. El
Universal no está obligado a calificar a nadie. Está obligado, sí, a
informar. Y a hacerlo con la misma diligencia con que ha procurado,
en otros casos similares (aunque de signo contrario), dar todos los
pormenores y detalles.
No parece ser esto último lo que quisieron sus editores,
especialmente si se considera el contexto que a esa decisión de “no
calificar a los muertos” le confiere el resto de la información
sobre el tema.
b) Ese contexto está marcado ya desde el titular de primera plana:
es Carlos Ortega quien denuncia “...una vez más, la violencia
oficial”, es el principal vocero opositor quien exige “Señor fiscal,
actúe” y llama a éste a “obtener la verdad de los hechos”, mientras
más abajo “Liliana Ortega, de Cofavic, cuestiona a la GN”. Y se
añade todavía que “No hay castigo para los culpables”, seguido esto
de declaraciones de otras dos connotadas figuras oposicionistas.
¿Qué puede pensar el lector que el día anterior sólo fue informado
de que una marcha de la oposición fue agredida por oficialistas y
militares, con resultado de muertos y heridos? ¿Puede acaso pensar
de igual manera que si se le presentara eso que el periodismo conoce
como “la otra versión de los hechos”? Otra vez, el primer impacto
está logrado.
c) El desbalance en la presentación de esa “otra versión de los
hechos” está remarcado no sólo en razón de que se desplaza y
minimiza, precisamente, la versión de los principales victimados y
los que podrían considerarse sus deudos políticos. Tampoco se mide
únicamente en número de declarantes o centimetraje y ubicación
concedidos a parte y parte. Se hace también notorio en el
tratamiento redaccional que se le otorga a las declaraciones de
voceros oficiales.
Véase, si no, en la página 2-1, la nota “Velatorio de víctimas
oficialistas convertido en tiroteo por ‘violentos’” (en la cual, por
cierto, no se llega a mencionar que “los jóvenes muertos Oscar Gómez
Aponte y Jairo Gregorio Morán...” fueron las dos víctimas fatales de
los sucesos de Los Próceres). Al decidir sumariamente que la versión
de los deudos allí presentes (ampliamente difundida por otros
medios) no merecía ser tomada en cuenta, las breves declaraciones
que allí se incluyen de personeros del oficialismo (el alcalde de
Libertador y el vicepresidente de la República) quedan
descontextualizadas y se tornan ininteligibles (Rangel
responsabiliza a la PM por no se sabe cuáles “hechos ocurridos”). Lo
mismo acontece, de manera mucho más marcada aún, en nota aparte que
supuestamente reseña la alocución en cadena nacional del ministro
del Interior y Justicia, un galimatías en el cual se lleva a ese
funcionario a decir: “no sé si cada minuto mataremos a alguien”
(¿?).
¿No exige el Manual de Estilo de El Universal que todos sus textos,
incluyendo particularmente las declaraciones de sus entrevistados,
sean presentados en correcto español, editándolos para ello si es
preciso?
d) A pesar de que en tres informaciones distintas se habla de
“enfrentamientos” (pp. 1-3, 2-1 y 2-14), nunca se explora la
posibilidad de que se hayan producido disparos desde las filas
opositoras, ni, en general, se muestra interés por determinar de
dónde partieron los tiros que sesgaron vidas humanas.
e) En la página 1-3 se recogen las declaraciones de Liliana Ortega.
A despecho de lo señalado en primera página, no hay en ellas mención
alguna a la GN.
IV. Habla EL NACIONAL
IV.1 Noticia de primer día (edición del sábado 4/1/03)
El Nacional le dedica a estos hechos casi toda su portada (8 col por
38 cm), así como las páginas A/6, A/7 y B/Última.
IV.1.1 La titulación:
“Dos muertos durante emboscada a marcha de la oposición”, es el
título que abre la primera plana, seguido por un subtítulo, “La
Policía Militar y chavistas atacaron a los manifestantes”, y un
largo sumario del que cabe destacar los nombres y edades respectivas
de los dos ciudadanos fallecidos y algunas ideas esenciales:
“resultaron con lesiones severas Lucía Newman, reportera de CNN (y)
un camarógrafo de esta cadena de TV” / “Partidarios del Gobierno
(agredieron) a los manifestantes...” / “efectivos del Ejército se
encargaron de recibirlos con una lluvia de bombas lacrimógenas” /
“los opositores forcejearon con los cordones de los organismos de
seguridad, mientras eran atacados a pedradas por los chavistas...”.
Por su parte, la reseña principal de esos hechos (páginas A/6 y A/7)
lleva por título “Los Ilustres fue el escenario para una agresión a
marcha de la oposición”.
IV.1.2 Observaciones:
a) La edición de este día de El Nacional se asemeja en muchos
sentidos a la respectiva de El Universal, pues, a pesar de incluir
en las páginas A/6 y A/7 una cobertura bastante detallada de los
sucesos de Los Próceres (el trabajo realizado en el sitio por sus
periodistas luce, con mucho, como el más completo y objetivo de los
tres periódicos aquí analizados), los responsables de su titulación,
y particularmente la de primera página, no parecen haber tomado en
cuenta esa labor.
Sin embargo, lo que caracteriza la primera plana del sábado 4 no es
en este caso el uso de un lenguaje deliberadamente ambiguo e
impreciso, como podría pensarse de su mayor competencia, sino una
flagrante manipulación de los hechos, en evidente contradicción con
lo que sus propios reporteros narran y describen en las páginas
internas.
En este caso no es preciso recurrir a operación mental alguna para
poner de relieve el sesgo informativo. “Emboscada” no es un término
ambiguo o impreciso. Sin necesidad de consultar diccionarios, el
lector de este diario sabe bien que refiere a un tipo de celada que
se define como una “operación de guerra que consiste en la
ocultación de una tropa en paraje adecuado para atacar a otra por
sorpresa”.
Tampoco parece casual la escogencia de los verbos que se utilizan en
el largo sumario para definir la acción de uno u otro bando: los
“chavistas” agreden y atacan, los “opositores” forcejean.
Naturalmente, El Nacional es libre de escoger los términos y verbos
que mejor respondan a su punto de vista o línea editorial. Lo que no
puede es convertir esa línea editorial en “operación de guerra” para
ocultar la verdad en algún paraje de sus páginas internas y atacar
así por sorpresa la buena fe de sus lectores.
Pero tal vez “la verdad” sea a su vez un término demasiado
altisonante. Bastaría entonces que no ocultara tras los titulares de
su primera plana el resultado tangible de la labor por la que paga a
sus periodistas.
b) Tampoco el título o el sumario de las páginas centrales (A/6 y
A/7) parecen los más idóneos para sintetizar lo ocurrido en el
lugar, según se desprende de la reseña en cuestión.
Al tenor de ese texto, la idea de que “Los Ilustres fue el escenario
para una agresión a marcha de la oposición” equivale sólo a parte de
los hechos. Por lo que allí se dice, se produjeron lluvias “de
piedras y botellas provenientes de ambos bandos”, al tiempo que
también hubo agresión contra “reporteros de Globovisión y Venevisión”
y contra “un representante de la Defensoría del Pueblo”, por decir
lo menos.
Nuevamente, El Nacional es libre de jerarquizar su propia
información. Pero cuando el sumario respectivo se limita a este
respecto a añadir que “Los organismos de seguridad reprimieron (...)
la marcha de la oposición” y que sus participantes “chocaron con
simpatizantes del Gobierno que les impidieron el paso hacia el Paseo
Los Próceres...”, cae el periódico en una de las formas más comunes
de la mentira: la de ocultar o minimizar parte de la verdad (“La
primera tanda de bombas lacrimógenas fue dirigida hacia el grupo
oficialista”) y deformar otra (“Poco a poco, distrayendo la
atención, la policía logró replegar a los participantes de la
marcha...”), para que un hecho cualquiera (en este caso, nada menos
que la información recabada en el sitio por sus propios periodistas)
se convierta en algo muy distinto a lo que en realidad es.
c) La misma visión sesgada se presenta en la página B/Última, en
cuya titulación, composición gráfica y sumario la “carga editorial”
es más sutil, pero no por ello menos evidente: notoriamente
opositores, los tres heridos que aparecen en las fotos, junto con
las “ocho personas abaleadas” del antetítulo y los “2 muertos y más
de 80 lesionados durante marcha de la Gran Batalla” del título se
relacionan con una única posible causa, aportada por el sumario:
“Los disturbios (que) comenzaron cuando un grupo de oficialistas
impidió el paso de los manifestantes...”.
El “dato curioso” de que en esas circunstancias los dos muertos
hayan sido paradójicamente “oficialistas” (valga acotar que El
Nacional fue el único periódico que conoció esa información el mismo
día) no parece haber pasado bajo el fino “olfato periodístico” de
redactores y/o editores al momento de las jerarquizaciones.
Por su parte, el texto de la nota incluye al menos una inexactitud
grave. Como se difundió ampliamente, CNN tuvo que desmentir
posteriormente que su reportera Lucía Newman o su camarógrafo
hubiesen sido lesionados en los disturbios del viernes 3. Quiérase o
no, ello implica una conclusión irrefutable: al menos en un caso, el
reportero dio por cierto un hecho del cual no fue testigo ni tuvo
testimonio confiable, a pesar de lo cual transmitió la información
sin confirmarla previamente. La gravedad de esto la conoce todo
periodista, como sabe también que tan “pequeño desliz” puede
invalidar todo un trabajo y, aún más, arruinar su propia
credibilidad.
d) Para la edición de este día recabó y publicó El Nacional, en
recuadros separados, las opiniones sobre el tema de cuatro
reconocidos personeros de la oposición. A ello se sumaron el resumen
de un documento de la Coordinadora y una declaración de Alfredo
Peña. No hubo contrastación con voceros del oficialismo. A sabiendas
de la filiación política de los fallecidos, el desbalance luce
aterrador.
IV.2 Noticia de segundo día (edición del domingo 5/1/03)
El Nacional retoma los hechos del viernes en su primera plana y les
da amplio despliegue en las páginas A/2, A/3 y B/Última.
IV.2.1 La titulación:
El tema pasa a ser el segundo titular de la primera plana:
“Muchos tenían orden de disparar”, se dice como encabezado de una
gran foto que muestra, en primer plano, a un guardia nacional con un
lanza-lacrimógenas.
Del sumario respectivo merece destacarse buena parte: “Según el
testimonio de un funcionario con experticia legal y policial (...)
la emboscada a la marcha opositora del viernes se preparó la noche
anterior. Se ubicaron tres barreras (...) una provista de
subametralladoras Uzi (...) Además, apuntó que un grupo de supuestos
guardias nacionales entregaron armas a los manifestantes del
oficialismo...”.
El tema es desarrollado en página A/3, bajo el título “Los chavistas
dispararon con FAL contra la marcha de Los Próceres”.
IV.2.2 Observaciones:
a) El Nacional se reserva la identidad del “funcionario con
experticia” que le sirve de fuente para las gravísimas denuncias que
formula en las páginas A/1 y A/3. Está en su derecho: por citar un
ejemplo, también lo hizo el Washington Post, tras largos días de
discusión y reflexión de sus editores, cuando finalmente decidió
iniciar la célebre denuncia del Watergate.
Sin embargo, la confiabilidad que El Nacional le otorga a su
informante se ve oscurecida para el observador imparcial por una
serie de detalles:
• Ningún otro medio de comunicación, nacional o internacional,
reportó cosas como “una barrera (...) provista de subametralladoras
Uzi” en la contención de la marcha, “tanques (...) en las
instalaciones del Ipsfa”, “chavistas (...) en la Academia Militar” o
“funcionarios de la Defensoría del Pueblo (que) les aconsejaban (a
miembros de la Policía Militar que golpeaban ‘a hombres y mujeres de
la oposición’) sobre cómo y dónde actuar para que no pareciera
delito”, ni el momento en que “algunos de los GN ‘desconocidos’ les
entregaron FAL a los chavistas, tal como lo acusaron a gritos varios
marchistas, y se fueron en moto a toda velocidad”. Tampoco
percibieron nada de esto los reporteros de El Nacional que tenían
asignada la marcha como pauta.
• El redactor de la nota no se pasea en absoluto por el hecho
curioso de que una “emboscada” como ésa, preparada minuciosamente
desde “la noche anterior” por “civiles y militares”, haya concluido
paradójicamente sin bajas fatales para los opositores y con dos
muertos del propio bando.
• En días posteriores, El Nacional tuvo que publicar un desmentido
de la Defensoría del Pueblo. Fue esa la única continuidad que se le
dio a tan espinoso asunto. No hubo seguimiento del caso, no se
contrastó la información con los entes supuestamente involucrados ni
se recabaron nuevos detalles.
b) En su primera plana, El Nacional se cuida de suscribir
directamente, como diario, lo que quizás pareció a sus editores una
acusación temeraria. El uso de los “según” y los “supuestos” de
rigor, que deja las responsabilidades del caso en manos de quien
suscribe el trabajo de la A/3, así lo denota. El Nacional, como
queda constancia, se ha limitado a decir que “Muchos tenían orden de
disparar”. Acompañado de su foto, ese “muchos”, sujeto
indeterminado, permite nuevamente ejercer el sesgo informativo sin
eventuales consecuencias de orden jurídico.
c) La edición de este día otorga amplio despliegue a las reacciones
ulteriores de partidarios de la oposición sobre el tema. Se incluyen
opiniones y declaraciones de Jesús Torrealba, Lewis Pérez, Agustín
Berríos, Timoteo Zambrano, Fundación Internacional para la Libertad,
Julio Borges, Henry Ramos Allup, Carlos Ortega, Carlos Fernández y
Juan Fernández. En contrapartida, aparte del recuento que aporta el
padre de uno de los fallecidos en la página de sucesos (B/Última),
no hay declaración alguna por parte del sector político
(oficialismo) al que pertenecían los dos ciudadanos asesinados.
V. Conclusiones mínimas:
1) Como en tantos otros casos, en la cobertura de los hechos de Los
Próceres se han relegado las funciones del periodismo (investigar,
esclarecer, informar) para priorizar la toma de posición política.
2) En aras de esa posición política, los tres diarios, en distinto
grado, han llegado al punto de contradecir, ocultar, manipular y/o
tergiversar editorialmente la información que para ellos recaban sus
propios reporteros.
3) En dos de los diarios estudiados (El Nacional y El Universal), el
desbalance informativo en las fuentes llega a extremos absolutos.
4) Nada de lo anterior, evidentemente, contribuye a atenuar el
entorno de creciente polarización y de amenazante explosividad
política y social que los tres diarios han señalado de manera
reiterada, desde sus respectivas ópticas, como causa y expresión a
un tiempo de la crisis que vive el país.
El viernes 3 de enero, en las inmediaciones del Paseo Los Próceres,
se produjeron dos asesinatos por causa de un conflicto político. Por
idéntica motivación, media docena de ciudadanos fueron heridos y se
produjeron numerosas violaciones de derechos humanos tan
fundamentales como el de la vida y la integridad física. Pero no
fueron esos los únicos crímenes que se perpetraron ese día. Al
deponer su responsabilidad natural para convertirse en parte activa
de ese conflicto, los tres periódicos aquí examinados contribuyeron
en una u otra medida a oscurecer los hechos, y no a esclarecerlos; a
perpetuar la impunidad, y no a castigarla; a reforzar las
condiciones para que estos sucesos se repitan, y no a erradicarlos.
La cobertura periodística de los sucesos del Paseo Los Próceres, por
desgracia, es apenas “un caso” en ese abandono consciente del deber
de informar con equilibrio y apego a la verdad.
Caracas, 10 de enero de 2003.-
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